El software lo suficientemente bueno rara vez es lo suficientemente bueno. Es una triste manifestación del espíritu de los tiempos actuales, en los que el orgullo de un individuo por su trabajo se ha convertido en una rareza. La idea de que uno puede obtener satisfacción de su trabajo, porque es ingenioso, bonito o simplemente agradable, ha sido ridiculizada. Nada, salvo el éxito económico y la recompensa monetaria, es aceptable. De ahí que nuestras ocupaciones se hayan convertido en meros empleos. Pero la calidad del trabajo sólo se puede esperar desde la satisfacción personal, la dedicación y el disfrute. En nuestra profesión, la precisión y la perfección no son lujos dispensables, sino una simple necesidad.

Niklaus Wirth